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Sedentarismo: un enemigo silencioso que puede ser fatal en la vejez

Sedentarismo: un enemigo silencioso que puede ser fatal en la vejez

Las restricciones de movilidad para adultos mayores en la pandemia han agudizado esta condición.

Si hay un grupo “especialmente vulnerable ante el covid-19, y que presenta un peor pronóstico, es la población adulta mayor”, afirma Ronald Camilo Gómez Arteaga, médico geriatra de la Clínica del Country.

Esta vulnerabilidad “ha llevado a la implementación de medidas preventivas más restrictivas de confinamiento para ellos que pueden inducir efectos negativos sobre su salud, en términos de inactividad física, deterioro cognitivo y demencia, fragilidad, soledad o afectación del estado emocional”.

El 60 por ciento es hipertensa, el 25,8 por ciento tiene artritis y artrosis, el 11,8 por ciento osteoporosis, y el 4,7 por ciento, enfermedad cerebrovascular.

Y preocupa todavía más que incluso antes de esta situación originada por el coronavirus, el 41 por ciento de la población adulta mayor presentaba síntomas depresivos y el 17 por ciento, alguna alteración cognitiva”.

Esto no quiere decir que “las personas de la tercera edad sean pacientes terminales ni mucho menos, porque están lúcidas y activas laboralmente, de hecho, son las más activas intelectualmente y trabajan en distintas actividades y profesiones”, aclara Edda Medina Contreras, médica y cirujana, especialista en Medicina Biológica con Énfasis en Homotoxicología de Heel Colombia.

Lo importante aquí es que, dice, prioricen su cuidado, hagan actividad física, vigilen su alimentación, y más en esta época.

¿Por qué razón? El sedentarismo y la modificación de la dieta alimentaria pueden agravarles enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y producir atrofia muscular.

“Además, el envejecimiento está asociado con la obesidad abdominal, que contribuye de manera importante a la resistencia a la insulina y al síndrome metabólico, que a su vez aumenta el riesgo de numerosas enfermedades crónicas”, agrega Gómez.

Y si bien en la actualidad “no se dispone de estadísticas claras sobre qué está sucediendo con los adultos mayores, sí han tenido complicaciones y hemos evidenciado cambios importantes en los niveles de medición de presión arterial, colesterol y triglicéridos, glucosa y otros trastornos adicionales generados por la inactividad física y la sobrealimentación por el encierro y el estrés”, sostiene el médico diabetólogo Jaime Brugés.

 

Vigila tu sistema vascular

“Se ha detectado la presencia de más casos de trombosis venosas de tipo superficial y el riesgo de trombosis venosa profunda –refiere Jorge Hernando Ulloa, cirujano vascular–, particularmente en los adultos mayores y en quienes hacen teletrabajo, porque permanecen largos periodos en la misma posición”.

Con la excesiva quietud “se puede formar un coágulo dentro de una vena cercana de la piel y sucede, por lo general, en los miembros inferiores (piernas) debido a los estados de quietud prolongados, y más ahora cuando muchas personas por el encierro han reducido casi en un 90 por ciento su movilidad”, puntualiza el especialista.

Vigilar la ingesta de frutas bajas en azúcar y verduras, la proteína de origen animal y vegetal, evitar bebidas azucaradas y dulces es vital para evitar descompensación de las enfermedades crónicas.

Al caminar menos, dice Ulloa, presidente de la Sociedad de Cirugía Vascular, la inactividad hace más lento el flujo de la sangre, al punto que se promueve la formación de coágulos. ¿Cuáles son las señales de alarma?

Si al palpar la piel de las piernas se nota una zona más dura y siente dolor, incluso sin que se haya tocado, así como tener una vena brotada, dura y/o roja o presentar hinchazón en una de las extremidades inferiores”.

“Para evitar estas complicaciones hay que mantenerse activo, caminar, tomar agua para estar hidratado y realizar pausas activas cada hora, de 3 a 5 minutos, para mover brazos y piernas”, insiste. Y ante cualquier signo de alarma, consultar al especialista.

¡Dile adiós a la inactividad!

Herramientas tecnológicas como Vivifrail, un programa de Promoción del Ejercicio Físico, referente internacional de intervención comunitaria para la prevención de la fragilidad y caída de las personas mayores, son una opción para combatir el sedentarismo. Estas otras recomendaciones formula el médico geriatra Ronald Camilo Gómez Arteaga:

  1. Realizar ejercicio o actividad física al menos 5 días a la semana, combinando ejercicio aeróbico con entrenamientos de resistencia, teniendo en cuenta que debe ser ajustada la intensidad y frecuencia para las personas de avanzada edad.
  2. Usar calzado cómodo, cerrado y que sujete bien el pie y tener cuidado con los suelos deslizantes, muy pulidos o con desniveles.
  3. No hacer actividades riesgosas (cambiar bombillos, subirse en superficies elevadas e inestables).
  4. • En caso de evidenciar inestabilidad y riesgo de caídas, es vital la valoración del médico fisioterapeuta para iniciar un plan de rehabilitación y, de ser necesario, utilizar un apoyo como bastón o caminador.

 

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